¿Dolor de espalda crónico? Descubre cómo puedes tratarlo desde la raíz

¿Dolor de espalda crónico? Descubre cómo puedes tratarlo desde la raíz

1 de noviembre de 2025

El dolor de espalda crónico es una de las razones más comunes de consulta en fisioterapia. Se estima que más del 80 % de las personas lo sufre como lesión en algún momento de su vida. Suele estar relacionado con posturas inadecuadas, falta de movimiento o sobrecargas derivadas del trabajo y la rutina diaria.

Seguro que has escuchado muchas veces que sentarse con una postura activa, mejorar la ergonomía, cambiar de posición con frecuencia o cargar peso correctamente son estrategias básicas para cuidar tu espalda. Y sí, la higiene postural es un factor importante.
Pero más allá de estos hábitos esenciales, hay otros factores menos evidentes —y a menudo más determinantes— para mantener una columna vertebral sana, fuerte y funcional.

1.     Entrena tu conciencia corporal con ejercicios de propiocepción para el dolor de espalda crónico

¿Qué es la propiocepción?

La propiocepción es el sentido que nos permite percibir la posición y el movimiento de nuestro cuerpo en el espacio.
Entrenar la propiocepción mejora el control postural, reduce la fatiga muscular y ayuda a prevenir caídas, desequilibrios y sobrecargas. Porque una buena postura no es una posición estática, sino una capacidad dinámica para adaptarse al movimiento.
En fisioterapia, lo hacemos mediante ejercicios sobre superficies inestables, trabajo con pelotas, plataformas o trabajo en espejo.
Este tipo de entrenamiento ayuda a prevenir desequilibrios, caídas y sobrecargas.

Guía de ejercicios para el dolor de espalda

Ilustración de 8 ejercicios con indicación de repeticiones y series

2.     Respiración diafragmática para sostener tu columna

El diafragma no solo oxigena nuestro cuerpo, también actúa como estabilizador natural del tronco.

¿Qué es la respiración diafragmática?

La respiración diafragmática, también conocida como respiración abdominal o profunda, es una forma de respirar en la que se utiliza principalmente el diafragma, el músculo en forma de cúpula que separa el tórax del abdomen y que es el principal motor de la respiración.

¿Cómo se hace?

Cuando respiras de forma diafragmática:

  • Al inhalar, el diafragma desciende y permite que los pulmones se expandan hacia abajo.
  • Esto hace que el abdomen se eleve ligeramente, mientras el pecho apenas se mueve.
  • Al exhalar, el diafragma asciende suavemente y el abdomen se desinfla.

¿Qué beneficios tiene?

  • Mejora la oxigenación del cuerpo, ya que se aprovecha mejor la capacidad pulmonar.
  • Reduce la tensión muscular en el cuello, los hombros y la zona alta de la espalda.
  • Activa el core profundo, especialmente el transverso abdominal, que ayuda a estabilizar la columna lumbar.
  • Favorece la relajación al activar el sistema nervioso parasimpático, lo que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.
  • Mejora la postura, ya que equilibra presiones internas y facilita un alineamiento natural del tronco.

¿Cómo saber si lo estás haciendo bien?

Puedes probar este ejercicio básico:

  • Túmbate boca arriba con una mano en el pecho y otra en el abdomen.
  • Inhala por la nariz de forma lenta y profunda.
  • Observa cómo se eleva la mano que está sobre el abdomen, mientras la del pecho se mantiene casi inmóvil.
  • Exhala suavemente por la boca o la nariz, notando cómo el abdomen desciende.

Con la práctica, esta forma de respirar se puede integrar al movimiento y a la actividad física, algo que en fisioterapia se trabaja para mejorar el control postural, prevenir el dolor lumbar y fortalecer la musculatura profunda sin forzar.

En consulta, enseñamos técnicas para integrar respiración y movimiento, especialmente útiles en personas con dolor lumbar crónico o disfunciones del suelo pélvico.

3.     Tus emociones y su efecto en el dolor de espalda crónico

La postura no solo depende de músculos y huesos: también está profundamente influida por tus emociones. Situaciones de estrés, ansiedad o tristeza pueden reflejarse en cómo colocas tu cuerpo: hombros caídos, pecho hundido, mandíbula apretada o respiración superficial.
Con el tiempo, esta tensión emocional sostenida puede generar molestias físicas, especialmente en la zona cervical y dorsal.

En fisioterapia postural, abordamos este vínculo con técnicas que ayudan a reconectar cuerpo y mente.
Una de las más utilizadas es el body scan, un ejercicio de conciencia corporal que te permite detectar tensiones acumuladas y liberar el cuerpo de forma progresiva.

¿Cómo se hace un body scan?

  • Túmbate boca arriba en un lugar tranquilo.
  • Cierra los ojos y lleva tu atención a los pies.
  • Recorre mentalmente todo tu cuerpo, parte por parte, observando las sensaciones.
  • No intentes cambiar nada. Solo nota si hay tensión, calor, peso o movimiento.
  • Respira profundamente y permite que cada exhalación relaje la zona que estás explorando.
  • Este ejercicio, combinado con técnicas de respiración y movimiento consciente, puede ayudarte a mejorar tu postura desde un enfoque integral.

4.     Revisa tus pies: el punto de partida para una espalda sana

¿Sabías que tus pies tienen mucho que ver con el estado de tu espalda? Una pisada inestable, una limitación en la movilidad del tobillo o una falta de fuerza en la musculatura del pie puede alterar la alineación de todo el cuerpo y generar compensaciones que acaben en dolor lumbar o dorsal.
En consulta, evaluamos aspectos como:

  • La estabilidad plantar.
  • La movilidad de los dedos y del tobillo.
  • El equilibrio y la coordinación.

A partir de ahí, diseñamos ejercicios personalizados para mejorar el apoyo, la fuerza y la movilidad de los pies. En algunos casos, también recomendamos plantillas específicas para corregir desequilibrios.
Unos pies funcionales son la base de una buena postura.
Dedicarles atención puede marcar la diferencia en tu salud postural.

Y recuerda que un estilo de vida basado en el movimiento es el pilar de tu bienestar físico.
El sedentarismo hace que los músculos posturales se debiliten y pierdan su función estabilizadora.

¿Qué puedes hacer?

  • Incorpora ejercicio físico de forma regular, especialmente trabajo de fuerza para mantener el tono muscular y proteger la columna.
  • Añade ejercicios de movilidad para evitar la rigidez.
  • Realiza estiramientos activos que mantengan la flexibilidad de la musculatura postural.
  • Practica disciplinas como pilates, yoga o entrenamiento funcional adaptado, grandes aliados en la prevención de dolores y desajustes posturales.

Y no descuides los gestos del día a día:

  • Ajusta la altura del monitor y la silla.
  • Apoya ambos pies firmemente en el suelo.
  • Cambia de posición cada 45-60 minutos.
  • Carga peso flexionando rodillas, no la espalda.
  • Usa mochilas simétricas en lugar de bolsos de un solo lado.

¿Convives con el dolor de espalda desde hace tiempo? 


En nuestro centro de fisioterapia en Barcelona analizamos tu caso desde una perspectiva global, para identificar qué está generando el dolor y cómo podemos abordarlo de raíz. Diseñamos un plan de tratamiento personalizado que combina terapia manual, ejercicio terapéutico, reeducación postural y educación en hábitos de movimiento. Nuestro objetivo no es solo aliviar el síntoma, sino ayudarte a recuperar el control de tu cuerpo para que vuelvas a moverte con libertad y sin miedo al dolor.

 

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